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Experiencia con escort Dana

Tarde de placer con Araceli después de una jornada agotadora de tren, taxis y visitas por medio Madrid. Estos calores veraniegos adormecen el cuerpo y por eso, esperas que al atardecer, Araceli te despierte el alma.

Araceli me gusta todavía más en persona que en sus fotos. Tiene unas piernas largas, bonitas, y cuando acude a la puerta a recibirte con su mini provocativa, se ven inmensas realzadas por los altos tacones. Desde su armonioso culo, bajan rectas y son un deleite para los sentidos al verla desfilar delante de ti hacia la habitación.

 

Araceli me gusta por la ropa con que me recibe mostrándome sus bonitas piernas mientras se adivinan sus lindos pechos realzados con el “suje” que los ayuda a asomarse con timidez. Preciosos.

Cuando regresas del baño purificador la sigues extasiado en sus curvas sugerentes, esperando que al quitarse la faldita aparezca una Araceli llena de imperfecciones estéticas: una arruguita, los pechos ligeramente caídos, los pezones arrugados, las aureolas que se le encogen o las piernas con ligeras cartucheras. Pero no, descubres un cuerpo precioso, bonito, lindo, armonioso, estilizado.

 

Un goce para los sentidos mientras tú te ves atrapado en tu cuerpo miserable y sucio que has tenido que purificar antes de merecer sus besos y caricias. Sólo el tierno beso que te vuelve a dar en la habitación te hace abandonarte a su voluntad y que ella haga contigo lo que quiera. De nada van a servir tus malas artes de truhán trasnochado. Debes olvidarte de todos los falsos trucos que a veces te han dado resultado porque con ella todo está caducado.
 

Con ella vas a jugar por primera vez a un juego nuevo que se llama amor. Sí, sí, amor carnal descarnado. Lo que siempre has querido tener con muchas otras y casi nunca has conseguido, ella te lo va a regalar durante una hora.
 

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