Página < 0|1|2|3|4 - Volver a G&F

Experiencia con escort Cinthia

En los siguientes momentos, juntos visitamos cada esquina del lecho en una sucesión de abrazos y retozos que nos llevaron a intercambiar nuestras posiciones y alternar nuestros esfuerzos, para acabar, yo, muriendo en ella, y ella, enloqueciendo entre mis brazos.

Cuando la habitación dejó de dar vueltas y se paró a recogernos, los dos estábamos exhaustos, desmadejados, casi muertos. Sólo nuestras respiraciones avanzaban al unísono hasta recuperar el resuello, hasta acabar con su risa cantarina que contagiaba a la mía. Sin dejar de mirarnos, agradeciendo el derroche que nos había llevado hasta las más altas cotas de placer.

Carla parecía otra mujer, con su pelo enmarañado, su pintura corrida, sus ojos alterados, sus labios enrojecidos y sus mejillas sonrosadas. Y yo debía tener un aspecto semejante de luchador noqueado que sólo era capaz de balbucear palabras sin sentido mientras recuperaba nuestras copas para que brindasen una última vez por nosotros, pues nosotros sólo podíamos asistir impasibles a ello.

“Ha sido demencial” la desperté de su letargo. Ella sonreía y asentía complacida, mientras, lentamente, dejaba su copa y se acercaba hasta mí para estirarse encima y besarme con suavidad, como muestra de agradecimiento.

El viaje a Madrid había durado tres días, pero el encuentro con Carla fue lo mejor de todo ello y un buen colofón a los asuntos que me habían llevado a la ciudad.

Sweet Surrender

Girls&Fans

Página < 0|1|2|3|4 - Volver a G&F