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Experiencia con escort Cinthia

Ya hace mucho tiempo que no tengo novia. Las amigas y amantes se han hecho mayores, como uno mismo, y avanzan por el sendero de la vida cosechando años y arrugas a cada paso.  Por eso, la visita a Cinthia ha sido un tema muy especial, me ha transportado en sus brazos al pasado, con las ventajas de la experiencia.

Porque Cinthia, a pesar de su edad - veintiocho confesados -, y de su largo recorrido como amante por horas , conserva el esplendor de aquella segunda novia que te encerraba en su nido de amor para terminar de socavar tu resistencia al compromiso.

Cinthia te recibe a puerta abierta en su apartamento y, ya en la bienvenida, te acoge como al novio que también vas a ser para ella. Porque ella sabe la impresión que causa en sus amantes ocasionales y por ello se preocupa desde el primer momento de que te despojes de tus atavíos mundanos y te centres en el papel que te ha asignado. Te recibe con un conjuntito muy sexy de ropa interior, en mi caso negra, como le había  pedido en la cita telefónica, y te inviste como su novio preferido con el cálido beso que estampa en tus labios.

Ella es menuda pero tiene un cuerpo muy bonito y sus prominentes pechos destacan en el conjunto de su armoniosa figura. Se aferra a tus labios mientras acaricia tu nuca y la aprieta contra ella. Apoyada contra la puerta de la calle que ha cerrado a tu paso, deja que saborees su beso tierno pero sabroso mientras te aprietes contra ella. No te pregunta tu opinión sobre ella porque la pasión que empieza a notar en tu entrepierna se lo confirma. Vas a representar tu papel de novio enamorado a la perfección y la vas amar con ternura, rendido sin condiciones a su voluntad.

En el escenario que ha preparado con velitas y una luz tenue te ayuda a quitarte el chaquetón  entre besos y caricias, mientras te ayuda a despojarte del jersey para acariciar tu pecho y besar tu cuello. Imaginas que habrá un después en que puedas disfrutar de su plenitud desnuda aunque dudas de llegar en toda tu integridad, pues sus caricias y sus besos están despertando en ti unos deseos que no vas a poder controlar.

Ella te va quitando tus estorbos pero mantiene su ropa interior para que sufras con el adelanto de sus caricias y te embeleses con el sabor de sus besos. Sin embargo, al comprobar físicamente tus deseos crecientes deja que le quites el sujetador y de golpe aparece la hermosura de sus pechos. La madre naturaleza de su tierra canaria y la sabia mano del cirujano han esculpido dos obras de belleza sin igual. Y como buen tetófilo te recreas en ellos hasta que te sugiere pasar a la ducha purificadora que difícilmente va a apagar las llamas que ya llevas encendidas.

Ella deja que la ayudes a desnudarse mientras tú la esperas con la toalla rodeada a la cintura, pero de nuevo te entran las prisas por volverla a abrazar y acariciar. Sin embargo, ella juega en ambos terrenos, el de la seducción constante y el de la purificación temporal. A tu lado te somete a la dulce tortura de sus manos embadurnado tu cuerpo y el suyo con gel y acariciando las partes íntimas con otro gel especial.

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