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El encuentro con Dana me tenía descolocado desde la semana anterior. El encargo para hacer su reportaje se me presentaba como un nuevo reto que quería solucionar con desenfado y soltura pero la verdad es que me tenía un poco intrigado. Cómo había visto en sus fotos, ella era una mujer despampanante. Entendía que otras jugasen la carta de la naturalidad, la novia entregada, la mujer salvaje y atrevida o el exotismo, pero Dana era muy guapa y, además, espectacular.
Cuando la veo acercase a mi coche por la avenida la primera reacción es de asombro. Es todavía más atractiva de lo que yo imaginaba. Alta, muy guapa y con un pelo rubio claro que llama la atención entre los paseantes. Es preciosa y lleva el pelo suelto que la brisa le echa hacia atrás dejando a la vista su rostro angelical. Lleva unos shorts a media pierna que luce con desenvoltura y unas botas de tacón fino hasta casi la rodilla. Tengo pocos fetichismos pero destacados, y las botas de tacón fino en una chica hermosa me revolucionan el alma.

Al abrirle su puerta la ayudo a despojarse de la chaqueta y la blusita color hueso sin nada debajo, deja vislumbrar sus preciosos pechos con unos pezones provocadores que se marcan contra la ligera tela. Después de cerrar su puerta regreso a mi sitio pero no acierto muy bien con las primeras palabras: encantado, qué puntual, qué bonita eres, espero que te guste el apartamento que me han dejado. Un amigo me lo ha prestado y yo, previsor, acababa de realizar una inspección previa para dejar todo ordenado y cava en la nevera.
- ¿Te he hecho esperar mucho? - me dice ella mientras, aprovechando un semáforo, me da un beso en los labios y me aprieta la mano.
- Media vida - le digo en tono de falso reproche mientras correspondo a su beso.
- Mira - me dice - No llevo sujetador - y apartando la blusa, me enseña un pecho y su pezón rosado.
Me entran temblores. Menos mal que ella me echa una mano y me avisa de que el semáforo está en verde. Enseguida BonJovi nos acuna desde la radio con su “Bed of Roses” hasta llevarnos en volandas al parking del apartamento del deseo.


