Envíado por Redacción on Mar, 07/14/2009 - 21:39

Lilje Deluxe

¿Es que alguién no conoce  casos parecidos de prostitutas, putas, señoritas de compañía o escorts, llámenlo como quieran, que disfrutan de su profesión?

Los casos como el de Lilje (Azucena), existen en nuestro país, y como en todas las profesiones tienen sus más y sus menos, pero a diferencia de otras profesiones hay un diferencia, y no poco grave. Al contrario que otras profesiones dónde alquilamos nuestro cuerpo y a menudo nuestra alma, en la prostitución pueden obligarnos a hacerlo, ya que al ser invisible para el estado, escapa a cualquier control rutinario, administrativo o jurídico, dejándolo en manos del control policial, criminal, que más bién actua por reacción, excepcionalmente...

Erradicar la prostitución sería erradicar una profesión tan antigua como el deseo sexual, de hecho es conocida la costumbre de la prostitución en algunos primates como el chimpancé o el orangután, ríanse si les parece gracioso, pero es verdad. Por lo que erradicar la prostitución de verdad, solo está en manos de nuestra evolución como seres humanos.

La prostitución ejercida en libertad por una persona madura y responsable, es beneficiosamente rentable para quién la ejerce y en muchos aspectos para el individuo y para la sociedad, pero su legalización acarraería gastos importantes al estado que debería pagar el consumidor, y generaría otro tipo de problemáticas legales y criminales. Bién vale la pena si acabamos con la prostitución marginal, la que esclaviza a mujeres que son llevadas a situaciones desesperadas o extremas para conseguir su 'colaboración'.

Vea la noticia que apareció en El Mundo.es.